miércoles, 1 de abril de 2009

El metro y yo

Bueno, hablando estrictamente, no suelo viajar en metro. Sólo alguna vez que tenga que ir a la embajada, porque para acceder a Roppongi es lo que te deja más cerca. Usualmente uso trenes de superficie, en plan cercanías, pero que forman una telaraña que comunica perfectamente ciudades enteras.

Muchos sabréis que Tokio, Yokohama, Kawasaki y Chiba forman un único núcleo urbano, es decir, no hay separación entre esas ciudades. Me refiero a espacio físico, evidentemente, ya que políticamente, las divisiones están bien marcadas. De hecho Yokohama no sólo está en una prefectura distinta de la de Tokio sino que es la capital de la misma (Kanagawa). Y lo mismo le pasa a Chiba.

Volviendo al tren, destacan por su puntualidad. Puedes fiarte plenamente de los horarios, que son cumplidos escrupulosamente. Evidentemente siempre hay problemas, la mayor parte de las veces relacionados con suicidas que se lanzan a las vías, situación eufemísticamente catalogada como problema humano (o algo similar, que no lo acabo de pillar). Para evitar esos problemas, los trenes cuentan con un majo parachoques para que nadie acabe bajo las ruedas, o al menos intentarlo.

Una de las cosas desagradables que te puedes encontrar una vez dentro es acabar cerca de un hediondo, pestilente o (a veces y) mefítico. Suelen tener dos características compartidas, su aspecto zarrapastroso (si le quitáis el papel a una madalena os hacéis una idea de lo que deben experimentar cuando se cambian de gallumbos) y que siempre están durmiendo. Habitualmente hay un hemisferio de espacio libre a su alrededor, y la gente suele cambiar de vagón en la siguiente estación (a veces ni esperan). Recuerdo a un caballero de edad avanzada sentado junto a uno de ellos, con una seria expresión en su mirada. No sé si quería decir ahora que he pillado un sitio no me muevo, o estaba comprobando su temple en plan samurai. Algunas colegialas no se cortaban un duro en taponarse la nariz con toallitas. Por suerte, hasta ahora sólo me he encontrado cuatro, y reconozco que un caso huí despavorido a otro vagón. Imagino que deben tener la pituitaria quemada.

Otra de las cosas que no suelen gustar son las aglomeraciones. Afortunadamente no he necesitado los servicios de los empujadores, que son necesarios sólo en contadas estaciones y en horas punta, pero os detallo el proceso para meterse en un vagón por iniciativa propia, cuando parece que no cabe nadie. Primero, al llegar a la puerta haces un amago y te giras. Una vez de espaldas sigues avanzando hacia el vagón. Poner el talón dentro es una primera victoria, seguida por un contundente empuje cular, al tiempo que con una mano te agarras al marco superior de la puerta del vagón. Ya con dos puntos de apoyo, el vagón es tuyo. Simplemente empuja y el algoritmo de compresión del ZIP hará el resto. Entrarás. Y entran, los jodíos.

Digo que eso no suele gustar por la aglomeración, pero si en lugar de estar rodeado de oficinistos te están comprimiendo a base de bien contra una fémina de muy buen ver, pues la cosa cambia. Me pregunto si la chica sería aficionada al automovilismo, pues no paraba de repetir ¡¡chikan, chikan!!

Este tema da para más entradas, que en un futuro serán convenientemente tratadas. Como ilustración tenéis la salida Sur de la estación de Yokohama. Hay gente, pero no era una hora especialmente comprometida. Otras veces he visto ese sitio más vacío, pero nunca, nunca, sin gente.

4 comentarios:

  1. Para que luego digan que en Japón no hay contacto humano XD

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  2. Es que hay contactos, y contactos... ;)

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  3. Pues si que es curioso eso... Aqui la gente no se mueve ni para dejarte pasar, asi que como que se van a comprimir para tu entres...
    Un saludo,
    PD: no comento todos los posts porque son de hace 2 años y me parece raro, pero que sepas que me encanta la forma de redactar que tienes.

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  4. Pues aqui no pasa eso ni de broma. Intenta empujar a alguien en el topo (metro) para entrar tu y te lanzan fuera...
    Un saludo,
    PD: no comento en todos los post porque son de hace 2 años y me da cosita... Pero me encanta como escribes asi que ahora a ponerme al dia y en la lista de favoritos que estas.

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