Se han unido toda una serie de factores que han contribuido a mi actual estado, pero pongámonos en antecedentes. En primer lugar, hasta hace un rato estaba lloviendo con ganas, debido a la proximidad de un tifón. En segundo lugar, hay edificios cuyas escaleras están en el exterior, y parecen las típicas de emergencia, es decir, son totalmente metálicas. Luego tenemos esa cosa que se llama gravedad, y que hace que todo baje, menos los precios.
Si juntamos esos tres elementos con un elemento más, concretamente yo, tenemos este diálogo mental:
- Habrá que tener cuidado. Esto parece que está muy resbalad...
Y acto seguido fui teletransportado al rellano. No recuerdo haber viajado tan rápido ni al hacerlo en avión, pero pese a ello, mientras iba rebotando por los escalones, y en uno de esos extraños efectos de dilatación temporal, me dio tiempo de pensar exactamente a esto me refería.
Bueno, las consecuencias no han sido serias, y las escaleras se podrán seguir usando en cuanto acaben de retirar esas especialmente viscosas y adherentes vísceras que no hay quien quite.
Lote de Valom
Hace 7 años