Tras encontrarme especialmente triste por el cierre de mi favorito restaurante de
ramen, he encontrado otro que pasa a ocupar su lugar. Ojo, eso no significa que no me gusten otros, sino que éste es el que más me gusta. Poco
ramen he probado que no me guste.
El nombre hace referencia al período de guerras civiles que arrasó el país, y no sé porqué, pero juraría que tienen un
ramen tan picante que lo llaman
el ramen de la muerte. Por si acaso, no lo voy a probar.
Exterior del local, muy en plan samurái, pues es de lo que se trataba en ese período.
Pabernos matao. Las dos veces que me he pedido este tentempié casi me muero, y eso que no se trataba del ramen mortal al que antes hacía referencia. Eso sí, el día que comes eso, no cenas.