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martes, 5 de enero de 2010

Cachalote enamorado

Uno de los museos que he visitado, y que está esperando repaso, fue uno de índole naval. Lo más gracioso que me encontré en su interior fue la ilustración que acompañaba a la fotografía de un submarino soviético Clase Typhoon, los más grandes construidos hasta la fecha.




jueves, 30 de julio de 2009

Coincidencia de logos

Hace poco vi un cartel que me llamó la atención. Trataba sobre un museo ferroviario, pero no era su temática lo que me atrajo, sino su logo. No es que sea especialmente elaborado, pero es clavadito al empleado en la película de 1984 Dune, de David Lynch. En ella es el símbolo de la Cofradía Espacial, y creo que está claro que ha inspirado al diseñador del logo del museo.

El cartel de que os hablaba.


Primer plano del logo del museo, extraído de su web.


Y captura de pantalla de la película, con el logo de la Cofradía.


martes, 28 de julio de 2009

El museo del ramen

Entre las muchas cosas que te puedes encontrar en Yokohama, está el Museo del Ramen. Está dividido en dos secciones, una de ellas es el museo en sí, donde se cuenta la historia del ramen en Japón, y se muestran ejemplares de ramen instantáneo desde sus inicios en 1958 en evolución cronológica. También hay una tienda de recuerdos, claro está. Recuerdo que en mi primera visita, hace unos cinco años, también tenían un carrito de los que se empleaban para vender ramen por la calle de forma ambulante, pero ahora ya no está.

La segunda sección es más grande, y me atrevo a afirmar que más interesante. En el sótano hay un gran espacio abierto simulando una plaza de una ciudad japonesa de 1958, precisamente cuando se creó el ramen instantáneo. Hay una plaza central y un primer piso, con restaurantes en ambos. Se accede a los de la plaza desde el interior de la misma, y a los superiores a través de una calle que los rodea por fuera.

La ambientación exterior es simplemente perfecta. Realmente parece que hayamos retrocedido 50 años en el tiempo. Incluso hay otra tienda de recuerdos, pero también ambientada en la época. Hay dos accesos a este área, uno lleva directamente a la plaza y el otro a la calle del primer piso, por cierto, atravesando unos baños públicos simulados que dan el pego por completo.

En los restaurantes nos podemos encontrar variedades de ramen de todo Japón. De hecho, para poder degustar más de una especialidad, existe la opción de seleccionar una ración pequeña.

En suma, es una visita plenamente recomendable.

Una de las calles del piso superior.


Otra más, con chōchin incorporado.


El primer ramen que me tomé.


El segundo.


Y el tercero, que no fue el último. Tomé cuatro, y el último, aunque casi no me lo pude acabar, fue el que más me gustó.


domingo, 10 de mayo de 2009

Miraikan

Cuando me bajé del Yurikamome dirigí mis piececitos hacia el Miraikan (museo del futuro) tratándose del Museo Nacional Japonés de Ciencias Emergentes e Innovación, lo cual suena muy bien.

No sólo me interesa la temática del museo, sino que además había un par de exposiciones temporales, una dedicada a la investigación del miedo (con casa de los horrores incorporada) y otra dedicada a... ¡Terminator!

La exposición permanente cuenta con un cine panorámico en el que se proyectan dos películas. Entre las principales atracciones hay una sección dedicada a la robótica, con un entrañable Aibo, y entre otras cosillas, una mano robótica que pilla al vuelo una pelota que le lanzas. ¡Y nunca falla! También hay secciones dedicadas al espacio, y a la investigación submarina. En resumen, muy completo e interesante.

Destacable también es el Geo-Cosmos, una enorme esfera cubierta de leds que permite representar la Tierra con información sobre temperatura del mar, rotación y demás.

La exposición dedicada al miedo resultó ser harto interesante. Los gritos de las japonesas parecen más agudos, si he de decir la verdad. Lo curioso es que tras cruzar el espacio convertido en "casa de los horrores" accedías a una sala central desde la que tú podías provocar los gritos en los (preferiblemente las) visitantes. Me harté de reir, y es que soy de un malignoooo...

Pero lo mejor fue la exposición de Terminator, con material de las 4 películas y la serie de TV. Ahí sí que babeé bastante, aunque debo reconocer que se me hizo corto.

El Geo-Cosmos en todo su esplendor.

Cartel de la entrada a la exposición. Se acaba el 28 de junio.

Un T-600. Dos metros y pico de acero con mala leche.

Cabezón de un T-800. Más fisno, cromado, y recubierto habitualmente con la cara del señor Schwarzenegger.

Cameron, la Terminator de la serie de TV, como queriendo decir "si salgo de aquí te voy a dar pal pelo".