domingo, 29 de noviembre de 2009

Prohibido fumar a lo grande

O eso, o es un Jedi, no lo acabo de tener claro.


sábado, 28 de noviembre de 2009

Reloj Casio carito

Soy un admirador de los relojes Casio. En mis años mozos tuve varios, y hasta coleccionaba los manuales de los que no tenía. De hecho, mis relojes de diario siempre han sido Casio. No es que fuese un experto en el tema, pero los conocía bastante bien, por lo que fue para mi una sorpresa encontrarme uno con el precio de uno de esos de marcas que llevan los ricos. Por supuesto no cuesta millones, pero es el Casio más caro que he visto hasta ahora:


Al cambio de hoy, son casi 2000 euros. ¿Hay algún Casio más caro?


viernes, 27 de noviembre de 2009

Si llueve, descuento

Justo al lado de la salida Sur de la estación de Yokohama, hay una tienda de ropa con una interesante oferta: si llueve, triplican el valor de los puntos-ahorro que se consiguen al comprar. Se ve que conocen bien aquella máxima de "calle mojada, caja seca", y han atacado a la raíz del problema. Interesante.


jueves, 26 de noviembre de 2009

Aún más nombres curiosos

Curiosos cuanto menos, ¿verdad? Uno se pregunta porqué los habrán escogido.

 
Pese al nombre, también puede circular por calles estrechas.


 

El vino debe salirles de lo más extraño.

 

Este es el único nombre del cual puedo intuir el origen.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

UNIX, algo más que un sistema operativo

Y a las pruebas me remito. O igual es un service pack, vete a saber...




martes, 24 de noviembre de 2009

Hoy, okonomiyaki

Esta noche he cenado okonomiyaki, que viene a ser un revuelto de agua, harina, huevo, repollo, al que puedes añadir una serie de complementos. Luego se mezcla todo y se pone en una plancha, que normalmente tienes delante de ti. Afortunadamente, una chica muy maja lo preparó por mí, porque si no, salgo en el telediario, todo chamuscado.

Curiosamente, creo que es la tercera vez que he comido okonomiyaki. No está nada mal, ojo, y casi te lo puedes hacer completamente a tu gusto, pero prefiero antes otras cosas de por aquí.

 
Tras revolverlo todo bien, se vuelca sobre una plancha calentita y se deja tostar.

 

Media vuelta, ¡hop!


 

Resultado final, tras ser untado con mayonesa y salsa. 



lunes, 23 de noviembre de 2009

Examen de japonés

Dos veces al año se celebran por estos lares los exámenes oficiales de japonés por parte de la Fundación Japón. El examen se llama nihongo nōryoku shiken, o nōken para los amigos, aunque es también muy conocido por sus siglas JLPT, del inglés Japanese Language Proficiency Test. Hasta este año se dividía en cuatro niveles, siendo el 1 el más avanzado y el 4 el más simple, pero a partir del año que viene, los niveles serán cinco, pues se va intercalar un nuevo nivel con dificultad media entre los actuales 2 y 3.

De hecho, el 6 de diciembre próximo me examino del nivel 4, y no las tengo todas conmigo, después de lo que me ha pasado hoy. Resulta que, para experimentar un poco, han decidido hacer unos exámenes como los que van a celebrar desde el año próximo, con los nuevos cinco niveles. Superar la prueba no otorga ningún título, pero permite comprobar a qué se va enfrentar uno. Yo me he examinado del nivel 5, el equivalente al 4 que haré dentro de menos de dos semanas.

Hay que reconocer que no es excesivamente difícil, pero con la piedra pómez que tengo por cerebro no consigo recordar todo lo que debiera, y no sé cómo me va a salir la cosa. Lo malo es que el resultado de esta prueba no estará listo hasta final de diciembre, y para entonces ya habrán pasado semanas desde que haya realizado el examen "de verdad", cuyo resultado tarda aún más.

Lo curioso es que, por realizar la prueba, me han dado 2000 yenes del ala. No es que sea gran cosa, la verdad, porque en el viaje hasta el lugar del examen me lo he gastado casi todo, pero no he tenido que pagar por ver cómo será la nueva prueba,  y me he hecho una idea de mi nivel. Sólo hay que superar un 70% para obtener el título, pero ya veremos, como dijo un ciego...

 
Esta es la Universidad donde hice el examen.



 

Estaban en plena reconstrucción. Este edificio es el antiguo aulario, ya medio derribado. El nuevo es en el que hicimos la prueba, desde donde tomé la foto, y otro edificio, de un estilo retro, estaba por concluirse.



 

Los alrededores de la Universidad eran de lo más tranquilos.



 

Y hasta me encontré un BMW criando polvo.