sábado, 1 de agosto de 2009

Visita a Yokosuka

En la ciudad de Yokosuka estaba una de las mayores bases navales japonesas. Ahí se construyeron acorazados y portaaviones, así como aviones, que también eran diseñados allí. Tras la guerra, la base fue ocupada por tropas estadounidenses, y la mayor parte del material cedida a terceros países como reparación de guerra. Sin embargo, debido a la importancia táctica del puerto, fue nuevamente potenciado desde la guerra de Corea, y la US Navy siempre ha tenido una importante presencia ahí. En la actualidad la base está dividida en dos sectores, el estadounidense y el japonés. En plan de coña nos dijeron que si alguien se caía del barco, que nadase al sector japonés, para evitar problemas diplomáticos. Digo yo que sería en plan de coña...

Es posible hacer una excursión en barco por ambas zonas, pasando frente a modernos barcos de guerra y también a fragmentos de historia, como el primer dique seco construido en Japón, con diseño francés. Por desgracia, yo quería ver uno de los mayores portaaviones que existen, el USS George Washington, con 333 metros todos a lo largo, pero ese día lo habían sacado a pasear, y me lo perdí. Yokosuka también es la base del mayor barco de guerra japonés construido tras 1945, el Hyūga, el primer portaaviones japonés tras casi 65 años, pero justo el día de mi visita le estaban haciendo pruebas y tampoco estaba, o sea que tengo la negra con los barquitos (o los barcotes).


Cartel anunciador del evento.


El Frente de Juventudes esperando embarcar.


Estos son de los Estados Juntitos, concretamente los USS Stethem (DDG-63) y USS Mustin (DDG-89), destructores lanzamisiles de la Clase Arleigh Burke.


Y aquí los japoneses. En primer término el Kirishima (DDG-174), de la Clase Kongō, una evolución de los Arleigh Burke antes citados.


Este pobre era el Tachikaze (DDG-168), recientemente dado de baja. Iba a ser utilizado como blanco naval, y las líneas blancas pintadas cada metro son para identificar mejor los daños.


Y este hombre no me quitaba ojo...


viernes, 31 de julio de 2009

Durmiendo en el tren

Me he percatado de que mucha gente cae fulminada en cuanto se sienta en el tren. A mí no me pasa siempre, pero sí es cierto que a veces te entra una ligera modorra y das una cabezada. En mi caso me suelo despertar en cada parada, y es algo que le sucede también a la mayoría de la gente. Algunos abren los ojos, otros simplemente yerguen la cabeza para escuchar el nombre de la estación, y también están los que parece que estén en coma.

Veamos una galería de personal en brazos de Morfeo:










jueves, 30 de julio de 2009

Coincidencia de logos

Hace poco vi un cartel que me llamó la atención. Trataba sobre un museo ferroviario, pero no era su temática lo que me atrajo, sino su logo. No es que sea especialmente elaborado, pero es clavadito al empleado en la película de 1984 Dune, de David Lynch. En ella es el símbolo de la Cofradía Espacial, y creo que está claro que ha inspirado al diseñador del logo del museo.

El cartel de que os hablaba.


Primer plano del logo del museo, extraído de su web.


Y captura de pantalla de la película, con el logo de la Cofradía.


miércoles, 29 de julio de 2009

Cómo se aparca un coche en Japón

El estacionamiento resulta un problema en ciudades como Tokio o Yokohama, las dos mayores de Japón, que además están juntas. No es tan fácil estacionar en la calle, debido a que en la mayoría de ellas no está permitido. Lo habitual es tener un plaza de aparcamiento propia, si tienes una casa unifamiliar, o alquilar una si vives en un apartamento.

Eso te soluciona el problema cuando vuelves a casa, pero... ¿cómo aparcas cuando te desplazas? Si consigues encontrar uno de los poco sitios donde se puede estacionar en la calle, muchos de ellos están regulados, es decir, tienes que adquirir un boleto por el tiempo que vayas a estacionar, más o menos como pasa en muchas ciudades españolas.

Lo curioso son los aparcamientos, que suelen ser de tres tipos. Uno es un edificio dedicado exclusivamente a almacenar coches, que son cargados en una plataforma y llevados hasta su plaza. No puedes usar el coche para llegar allí porque no hay físicamente espacio, lo cual hace estos aparcamientos mucho más compactos que los europeos.

Otro sistema es empleado en comunidades de vecinos, donde una plataforma mantiene un coche encima de otro. Doblas el espacio disponible, pero el de arriba siempre tiene que llegar antes y marcharse después que el de abajo, aunque también es una solución para almacenar un coche.

El sistema más curioso es además el más extendido. Consiste en un aparcamiento en superficie, habitualmente pequeño, con unas pequeñas plataformas en el suelo. Tras estacionar, la plataforma se eleva e impide que el coche se mueva. Para desbloquearla, sólo hay que pagar. Hay dos sistemas, uno eleva la plataforma por delante del coche, impidiendo el avance, y otro por debajo, con lo que cuando la rueda llega ahí, también impide el avance.

Aquí es donde pagas, para que la plataforma baje y te puedas marchar.


Esta la plataforma del tipo que se eleva por debajo del coche.


Y esta es del tipo que se eleva por delante del coche.


Plataforma giratoria para entrar en el garaje de un apartamento.


Aparcamiento apilado, en este caso, triple.


martes, 28 de julio de 2009

El museo del ramen

Entre las muchas cosas que te puedes encontrar en Yokohama, está el Museo del Ramen. Está dividido en dos secciones, una de ellas es el museo en sí, donde se cuenta la historia del ramen en Japón, y se muestran ejemplares de ramen instantáneo desde sus inicios en 1958 en evolución cronológica. También hay una tienda de recuerdos, claro está. Recuerdo que en mi primera visita, hace unos cinco años, también tenían un carrito de los que se empleaban para vender ramen por la calle de forma ambulante, pero ahora ya no está.

La segunda sección es más grande, y me atrevo a afirmar que más interesante. En el sótano hay un gran espacio abierto simulando una plaza de una ciudad japonesa de 1958, precisamente cuando se creó el ramen instantáneo. Hay una plaza central y un primer piso, con restaurantes en ambos. Se accede a los de la plaza desde el interior de la misma, y a los superiores a través de una calle que los rodea por fuera.

La ambientación exterior es simplemente perfecta. Realmente parece que hayamos retrocedido 50 años en el tiempo. Incluso hay otra tienda de recuerdos, pero también ambientada en la época. Hay dos accesos a este área, uno lleva directamente a la plaza y el otro a la calle del primer piso, por cierto, atravesando unos baños públicos simulados que dan el pego por completo.

En los restaurantes nos podemos encontrar variedades de ramen de todo Japón. De hecho, para poder degustar más de una especialidad, existe la opción de seleccionar una ración pequeña.

En suma, es una visita plenamente recomendable.

Una de las calles del piso superior.


Otra más, con chōchin incorporado.


El primer ramen que me tomé.


El segundo.


Y el tercero, que no fue el último. Tomé cuatro, y el último, aunque casi no me lo pude acabar, fue el que más me gustó.


lunes, 27 de julio de 2009

Kanji relacionados

A medida que uno va aprendiendo japonés, y en mi caso, cuando dejo de darme cabezazos contra la pared, se empiezan a apreciar los significados incluidos en los kanji. A veces la idea se pilla rápidamente, otras cuesta más, y en algunos casos uno piensa en qué se estaba fumando el que relacionó un concepto dado con un kanji en concreto.

Volviendo a los más fáciles, veamos algún ejemplo. Esto es lluvia:



Hasta cierto punto, se interpreta que los trazos pequeños representan la lluvia. El marco en que se incrustan esos trazos no es un kanji. Hay uno parecido, ciudad o municipio, pero no tiene relación.



Vamos ahora con los kanji relacionados con la lluvia. ¿De dónde viene la lluvia? Pues de una nube, evidentemente.



Y donde hay lluvia, hay rayos y truenos:



Que caen encima de, curiosamente, un campo de arroz.



Pero si hace frío, no cae lluvia, sino nieve.



Y cuando un rayo cae a tierra, tenemos electricidad.



Apasionante, ¿verdad? Por cierto, como no se aprecian especialmente bien, incluyo una imagen con los kanji en tamaño superlativo.

domingo, 26 de julio de 2009

El pachinko de James Bond

Pensar en James Bond, el agente 007 al servicio secreto de su graciosa majestad británica, automáticamente nos hace pensar en riesgo y aventuras, pero como el pobre hombre también tiene que relajarse de vez en cuando, pues lo pensamos rodeado de atrayentes féminas y gastando millonadas en los casinos.

Uno no se lo imaginaría sentado delante de un pachinko, metiendo bolitas en la máquina, ¿verdad? Pues parece que por aquí se lo imaginan así, y si no, que me expliquen el porqué del nombre.

El glamour se pierde, pero donde esté el vicio...