sábado, 23 de octubre de 2010

Adiós a los bichos

Y literalmente además, ya que el producto se llama mushi bai bai. Además, el blíster es de lo más kawaii.


viernes, 22 de octubre de 2010

Boniato caramelizado

Es muy común en ferias y otros festejos la típica manzana cubierta de caramelo. Cada vez que pasaba por la estación de Ebisu, mi naricita se veía estremecida por el olor de boniato, o Ipomoea batatas, como dicen en Wikipedia.

Tras decidirme a comprar un ejemplar, cosa difícil, puesto que había un buen surtido, me hice con unas tiras de boniato, que además de rebozadas estaban rebuenas. Tengo que seguir probando el resto de opciones...



jueves, 21 de octubre de 2010

La papa

Sin connotaciones religiosas, dado que entonces sería papisa.


miércoles, 20 de octubre de 2010

Cafetería italiana

Hace poco descubrí una cafetería italiana en la estación de Ebisu. Lo cierto es que el café es un poco caro, aunque en la línea habitual por estos lares, pero tienen un buen surtido de bocadillos, que disfruto con fruición.




martes, 19 de octubre de 2010

Cubertería especializada

He aquí dos tipos especiales de cubiertos. Uno de ellos son cucharas para zurdos y diestros. Ya ves, toda la vida usando el modelo ambidextro y resulta que aquí se podía elegir. El otro modelo es aún más práctico: el tenedor ondulado. Impide que los guisantes caigan tras cargarlos, y el ramen o los spaghetti quedan perfectamente asegurados. En fin, cosas veredes, Sancho, que non creeredes, cita esta que, aunque suena bien, no aparece en el Quijote, del mismo modo que Sherlock nunca dijo lo de elemental, querido Watson...




domingo, 17 de octubre de 2010

Cabezas de animales expuestas

Tal y como lo digo. Y lo cierto es que no me da repelús. Al contrario...



sábado, 16 de octubre de 2010

No hubo chistorra...

Tras la asistencia al magno evento, mi gozo en un pozo. No hubo chistorra. Al menos hubo un sustituto más o menos eficiente, pinchitos y bocadillitos de lomo adobado. No es lo mismo, no es lo mismo... pero también estaba bueno.

Haciendo un repaso a la fauna que se presentó, en el exterior nuevamente se vio una concurrida asistencia de coches oficiales de embajadas. Se ve que al personal consular le gusta comer. Entre lo curioso, aparte de los señores de color, de color negro, quiero decir, uno de ellos llamó poderosamente la atención, no sólo por su altura sino también por su atavío, que me recordó al de los miembros de Afrika Bambaata en sus buenos tiempos.

Había suelto por ahí un tierno infante que me recordó vivamente con su actitud y modales al reflejado por el insigne Pérez-Reverte en este artículo. Y los hermanos mayores parecían altos rangos de un capítulo de los Latin King... qué cosas...

Por supuesto, las cosas típicas, como gente trajeada que parece que llevase una semana sin comer, y conversaciones vacías cogidas al vuelo, alguna en alemán y todo.

No me encontré con muchos conocidos. Un rápido recuento incluye a Lorco, una jefa y una ex-alumna, que me presentó a su novio, hijo del dueño de uno de los restaurantes españoles más antiguos. Y gracias a él conocí a uno de sus ex-empleados, que ahora tiene su propio restaurante. Pues ya tengo dos sitios más que visitar.

Y sin más demora, ni Jaime de Aragón, pasemos a la fotogalería: