Hoy he visto algo que no creí que me encontrase por la calle, y menos del modo en que lo he hecho. Se trata de un coche, pero no de uno cualquiera. Era un
Ferrari F40. Ese coche se hizo para celebrar el 40 aniversario de la marca, y lejos de ser un coche de lujo, era un coche de competición homologado para circular por carretera.
No tenía aire acondicionado, ni equipo de sonido, las ventanillas eran de plástico... no había nada superfluo, nada accesorio. Eso si, un motor de 478 caballos lo lanzaban hasta a 325 km/h, alcanzando los 100 km/h en tan sólo 3 segundos y medio. Poco más que una moto deportiva.
Baste decir que hoy me he encontrado uno en la calle,
con el motor en marcha, ventanilla bajada y sin nadie cerca. Si no fuese porque iba a acabar deportado, me hubiese metido dentro y dado una vueltecita en plan
Test Drive II. Ese coche puede costar hoy en día 400.000 euros. ¿Os imagináis que lo dejen en las mismas condiciones en cualquier otro país?